Encontrándome yo actualmente a punto de ser padre, me pregunto a qué mundo voy a traer a mi primogénito. Entre varios temas que me preocupan, se encuentra el idioma... y en particular, una constante que se encuentre en el idioma de la juventud de hoy en día. Esa constante, amigos míos, es la necesidad de incluir la frase "y entonces ya estábamos pedísimos cuando..." y demás expresiones de naturaleza similar, en todas las pláticas relacionadas con las actividades sociales de los muchachos.
Entenderán, estimados lectores, mi consternación al notar en mis estudios, que la juventud actual abusa en el consumo de las bebidas alcohólicas y, peor aún, se jacta de ello. No comprendo yo cuál es el afán de provocar una semi-conciencia o inconciencia etílica en cada ocasión que se tiene la oportunidad. ¿Por qué no tomar bebidas espirituosas solo por el placer de tomarlas? ¿Por qué no tomar por el solo placer de tomar y no por el buen sabor de la bebida?
No cabe duda que conforme van pasando las generaciones, los valores se van olvidando. No recuerdo yo en algún momento sentir ese gusto o necesidad de tomar solo por el gusto de sentirme ebrio. En fin, la moderación será uno de los muchos valores que trataré a capa y espada de inculcarle a mi hijo.
Oso
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